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Retos y oportunidades del nuevo presidente del Concejo Municipal de SDO, Félix Encarnación

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Por Raúl Germán B. (análisis noticioso)

@raulredaccion

Santo Domingo, RD.- El pronóstico de la gestión del regidor del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Félix Encarnación, al frente del Concejo Municipal de Santo Domingo Oeste podría explicarse con dos de las tres leyes de Newton.

La “Primera Ley de Newton: La inercia”, que dice que todo cuerpo preservará su estado de reposo o de movimiento uniforme rectilíneo, a menos que no sea obligado a cambiar su estado inicial por una fuerza ejercida desde afuera.

Esto tiene dos lecturas, la primera es que Encarnación caiga en lo mismo que algunos presidentes anteriores, y en vez de ser un ente de equilibrio y fiscalización se vuelva un empleado más del alcalde, hasta caer en un eventual descrédito.

La otra es que el estado de “reposo” en las funciones del Concejo Municipal haría que las mismas fuerzas que empujaron a Félix hacia adentro lo empujen hacia afuera, con la misma furia, incluso.

Y este razonamiento nos lleva a la “Tercera ley de Newton: acción y reacción”, lo que se traduce que cada acción que haga el Concejo tendrá una reacción de quienes dirigen la Alcaldía, con probabilidad que sea en sentido contrario al pensamiento y trabajo fiscalizador de este órgano.

Y sumen a esto los ojos de la sociedad, expresada a través de esta naciente opinión pública local u opinión de lo publicado, que está ganando terreno, a tal nivel que, en corto y mediano plazos, podría colocar en jaque a los que, en los últimos 18 años, han administrado los recursos públicos de Santo Domingo Oeste.

Félix Encarnación y la regidora Adhamilka Espinal, su vicepresidenta (Fuerza del Pueblo), no se deben convertir en una valla tan alta que la Alcaldía esté en un jaque innecesario; pero tampoco ha de ser un “servidor” más de la Alcaldía, asociado para ir contra los intereses del municipio, las buenas costumbres o las leyes.

La armonía y la concertación con sus compañeros regidores y la Alcaldía debe ser la primera norma de cortesía, pero nunca olvidando que su rol es de fiscalización y de trabajar por los munícipes que, en estos momentos, se sienten insatisfechos con el trabajo de muchos regidores, no solo con los de hoy, sino que también con los de ayer.

Encarnación y los demás regidores deben de abandonar las paredes, bajo aire y con comodidades que tiene la Sala Capitular y salir a recorrer cada barrio, cada callejón, cada cañada de Santo Domingo Oeste y asumir sus roles, el de ser voceros de los más necesitados del municipio.  

Debe esta gestión luchar contra esos rumores que no dejan bien parados a los regidores que, aunque nadie ha mostrado las pruebas, afectan la imagen del Concejo Municipal. En pocas palabras, hay que devolver la honorabilidad de este órgano fiscalizar, si fuese el caso.

Félix Encarnación, nunca olvide que las mismas fuerzas que lo empujaron hacia arriba, hacia adelante lo pueden empujar hacia atrás, hacia abajo, si su accionar no está revestido de transparencia total.

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